Es una iniciativa de turismo comunitario liderada por la Asociación de Mujeres Campesinas Reviviendo Nuestro Campo en las laderas de La Mesa de Los Santos que hacen parte del majestuoso Cañón del Chicamocha de Santander (Colombia). Cuidamos el bosque seco tropical y los caminos centenarios que unen los pueblos del Chicamocha para dignificar la vida campesina y contarles un poco de nuestros saberes y formas de vivir.
El turismo es para nosotros una experiencia pedagógica, de intercambio cultural y de salvaguarda de nuestra memoria biocultural que promueve la economía popular y la protección de los bosques que hacen posible la vida.
Cada ruta es una inmersión en los saberes y paisajes de nuestro territorio.
Conoce a anfitriones, cocineras y sabedoras tradicionales que hacen parte de este proceso de turismo comunitario.
Jóvenes campesinos encargados de la administración y producción de las experiencias de turismo comunitario.
Experiencias reales de quienes han recorrido nuestros senderos.
"Conocer personalmente no solo la situación hídrica, sino las apuestas comunitarias del campesinado de la vereda Cabrera por la preservación del patrimonio natural y cultural de su territorio, fue una experiencia transformadora."
"La experiencia de avistamiento de aves de los Senderos Campesinos del Río Manco es un ejercicio muy interesante para los pajareros porque en esta ladera del Cañón del Chicamocha se pueden encontrar especies únicas de esta región."
"Interactuar directamente con las campesinas que han resguardado durante generaciones el tejido con fibras naturales como la nacuma me pareció una forma muy especial de conectar con la cultura local y de valorar el trabajo artesanal."
"Participar del proceso del tabaco me permitió entender todo cuanto sucede detrás de los productos que llegan del campo a la ciudad. Haber picado y alisado con mis propias manos las hojas fue una vivencia muy especial e inolvidable."
"Participar del proceso del tabaco me permitió entender todo cuanto sucede detrás de los productos que llegan del campo a la ciudad. Haber picado y alisado con mis propias manos las hojas fue una vivencia muy especial e inolvidable."